La Creación de una Cultura de Curiosidad

Dave Goldberg era el CEO de SurveyMonkey, una compañía que adquirió en Portland y acabó en Silicon Valley consiguiendo escalar sus ingresos de $25 millones a 189 millones y ese no fue sólo el gran cambio, sino que revolucionó la forma en que las personas recopilan comentarios a través de encuestas en línea.

Pero en el 2015 sucedió algo que movió los cimientos de la empresa, y fue la trágica muerte de Dave Golberg a los 47 años de edad.

En ese momento, los ejecutivos llamados a suceder su buen hacer y fundamentalmente Zander Lurie se enfocaría por una parte en proporcionar apoyo emocional a los empleados y por la otra en mantener la transparencia sobre su estrategia. Los empleados eran talentosos y con muchas opciones: era indispensable demostrarles que continuar trabajando en SurveyMonkey tenía sentido para sus carreras y su crecimiento. Entonces comenzaron a buscar la forma de “pasar página” y buscaron identificar la cultura que les definía como empresa, y como era de esperar en una empresa de estas características, enviaron preguntas para saber que pensaban los empleados, que les inspiraba venir a trabajar todos los días. El resultado fue una lista de cinco valores de empleados: Sé responsable. Confía en el equipo. Prioriza la salud. Escucha a los clientes. Celebra el viaje.  Eran muy aspiracionales, pero era importante que se alinearan con la forma en que las personas de SurveyMonkey realmente trabajaban juntas.

Junto con la alineación de sus valores, procedieron también a rediseñar el mapa de ruta del producto. Mientras buscaban traer nuevas soluciones al mercado que les significara como empresa, decidieron preguntar a sus clientes qué valoraban más de sus ofertas. Tanto en las conversaciones con los empleados, como con los clientes surgió una palabra repetidamente: «curiosidad». Cada encuesta que hacen los clientes es impulsada por su curiosidad sobre lo que piensan los demás. Cada innovación de productos que se crea es el resultado de preguntas de los empleados o de mirar algo diferente. Y estas destrezas que definen la curiosidad son indispensables para el buen desempeño de los empleados:  hacer buenas preguntas, escuchar profundamente, tener una mente abierta, valorar nuevas experiencias, desafiar el status quo y ser muy conscientes que nadie tiene todas las respuestas. En una frase: reconocieron que la curiosidad está en el corazón de todo lo que hacen y decidieron hacer de ello su “grito de guerra”.

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